INTRODUCCIÓN
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| Los científicos ordenaron a los seres vivos en conjuntos jerárquicos denominados taxones, basándose en sus semejanzas. |
Millones de especies han evolucionado en el planeta. Algunas existen en la actualidad, otras se extinguieron. Mujeres y hombres de ciencia han identificado cerca de 1.750.000 especies, pero se sabe que este número representa un pequeño porcentaje del total.
Para estudiar, organizar y comprender la diversidad biológica es imprescindible contar con un sistema de clasificación. Son muchas las clasificaciones que se han realizado a lo largo de la historia. En el siglo XVIII grandes científicos, con Carl Linnaeus (Linneo) a la cabeza, dieron origen a las reglas modernas de la taxonomía.
Clasificar significa agrupar objetos en categorías siguiendo
criterios determinados.
Las ventajas de la clasificación son muchas. Por ejemplo,
pensemos en la mercadería de un supermercado o en los estantes de un almacén.
Esta podría estar distribuida al azar pero siempre se ordena en góndolas o
estantes: de limpieza, lácteos, golosinas, bebidas, etcétera. Conocer en qué
góndola o en qué grupo taxonómico se ubica un producto o un ser vivo es conocer
muchas de sus características.
¿Por qué poner nombres «difíciles»?
Antes de que se usara el sistema de clasificación actual,
las distintas poblaciones humanas nombraban a una especie de diferentes maneras
o usaban el mismo nombre para especies diferentes.
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| El carpincho es un roedor de gran tamaño que es parte de la fauna autóctona de Uruguay. El nombre científico de la especie a la que pertenece es Hydrochaerus hydrochaeris. |
Algo parecido sucede en la actualidad con los llamados nombres comunes o vernáculos. Si se nombra a un animal con el nombre de «chancho de agua», «capibara» o «wasserschwein» (en alemán) puede resultar difícil, en Uruguay, entender que se está nombrando al carpincho.
Los científicos han diseñado un sistema para nombrar las especies en el que se maneja un lenguaje común y que alcanza criterios de ordenamiento de carácter universal. En él las especies se nombran en latín, porque es una lengua cuyas palabras conservan su significado más allá del tiempo y el lugar.
Cada especie tiene un nombre compuesto por dos partes. La primera designa el género y la segunda (epíteto específico) señala generalmente alguna cualidad del organismo. Juntos, género más epíteto específico designan el nombre de la especie. Es por tanto un sistema binomial.
Hydrochaerus hydrochaeris es el nombre científico del carpincho; en todo el mundo se reconoce con este nombre a esta especie. Nótese que el nombre de una especie debe escribirse en cursiva (o subrayado) y con mayúscula la primera palabra y minúscula la segunda.
La clasificación taxonómica es jerárquicaLa sistemática es la rama de la biología que se ocupa del estudio de la diversidad de organismos incluyendo sus relaciones evolutivas.
Por otra parte, se conoce como taxonomía(del griego taxis, «disposición»; nomos, «ley») a la disciplina encargada de la clasificación científica, la descripción y la denominación de los organismos

La clasificación taxonómica es jerárquica
En este sistema de clasificación se utiliza como unidad básica la especie. Una especie es el conjunto de individuos semejantes que son capaces de reproducirse entre sí y dar una descendencia fértil.
Del mismo modo que las especies se agrupan en una categoría mayor llamada género, varios géneros con características comunes constituyen una familia.
A su vez, varias familias similares forman parte de un orden, estos se agrupan en clases y las clases en filos (si se trata de animales, por ejemplo) o divisiones (si se trata de plantas u hongos, por ejemplo).
Los filos se agrupan en reinos y los reinos en dominios.
| Dominio |
| Reino |
| Filo/División |
| Clase |
| Orden |
| Familia |
| Género |
| Especie |
Principales categorías taxonómicas utilizadas por la taxonomía.
Un poco de historia
El número de reinos en los que se incluyen los seres vivos
ha ido cambiando a lo largo del tiempo.
En la Antigüedad se conocían solo los reinos animal y vegetal.
A medida que fueron perfeccionándose los instrumentos de observación las cosas cambiaron. Con la aparición del microscopio se empezaron a conocer seres microscópicos que no podían considerarse animales ni vegetales. Hacia fines del siglo XIX, un científico alemán llamado Haeckel propuso la formación de un tercer reino que incluyera los organismos unicelulares y lo llamó Protista. En 1956 se propuso la creación del reino Monera para ubicar en él a las bacterias. Años después el biólogo estadounidense Whittaker propuso la clasificación de los seres vivos en cinco reinos: Monera, Protista, Fungi, Plantae y Animalia. Esta clasificación en cinco reinos se sigue utilizando, a pesar de que han aparecido otras.Trabajos más recientes permitieron establecer tres dominios de seres vivos: Archaea, Bacteria y Eukarya

Arriba: Los cinco reinos propuestos por Whittaker.
Abajo: Su correspondencia con los tres dominios más recientemente establecidos.

