La Sangre: Composición, Funciones, Hemostasia y Grupos Sanguíneos
Un recorrido detallado por el tejido más vital del cuerpo humano: desde el plasma hasta la coagulación y los sistemas ABO y Rh.
Si hay un tejido que conecta todo en tu cuerpo, ese es la sangre. Imagínala como una autopista que no descansa: lleva oxígeno y nutrientes a cada rincón, recoge los desechos, entrega mensajes hormonales y vigila que ningún intruso microbiano se instale. En este capítulo te voy a explicar, paso a paso y con ejemplos concretos, cómo está formada la sangre, qué hace, cómo se detiene una hemorragia y por qué no puedes recibir cualquier tipo de sangre en una transfusión.
1. Introducción: ¿qué es la sangre?
La sangre es una variedad de tejido conectivo especial que el corazón pone en movimiento constante a través de los vasos sanguíneos. Gracias a esa circulación incesante, la sangre actúa como el mensajero universal del organismo: lleva oxígeno (O₂) y nutrientes a las células, extrae de ellas los productos de desecho, transporta hormonas, participa en el equilibrio de ácidos, bases, sales y agua, y regula la temperatura corporal.
Estructuralmente, la sangre está compuesta por dos grandes partes: una masa líquida llamada plasma y los elementos formes que flotan en él: los glóbulos rojos o eritrocitos (transportadores de gases gracias a la hemoglobina), los glóbulos blancos o leucocitos (guardianes del sistema inmune) y las plaquetas (responsables de taponar las heridas vasculares).
2. Características generales de la sangre
Empecemos con los datos básicos. La sangre es ligeramente más densa (1,060 g/cm³) y más viscosa que el agua, lo que se nota cuando comparas la fluidez de ambos líquidos. Su pH es de aproximadamente 7,4, lo que la hace ligeramente alcalina. Cualquier desviación significativa de ese valor —hacia la acidez o la alcalinidad— produce graves trastornos: se llaman acidosis y alcalosis, respectivamente.
El volumen de sangre equivale aproximadamente al 8% del peso corporal. Así que si una persona pesa 70 kg, tendrá alrededor de 5,6 litros de sangre. ¡Nada despreciable para un líquido que recorre todo el cuerpo sin parar!
Existen dos tipos de sangre según su contenido en gases. La sangre arterial u oxigenada es de color rojo brillante porque es rica en O₂. La sangre venosa o poco oxigenada es de color rojo oscuro porque lleva predominantemente dióxido de carbono (CO₂).
3. Funciones de la sangre
La sangre no hace una sola cosa: hace todo a la vez. Piénsala como un equipo multidisciplinario donde cada integrante tiene un rol específico:
| Función | Descripción |
|---|---|
| Respiratoria | Transporta O₂ desde los pulmones a los tejidos y CO₂ de regreso a los pulmones para ser exhalado. |
| Nutritiva | Absorbe nutrientes en el tracto digestivo y los distribuye a todas las células del cuerpo. |
| Excretora | Lleva los productos de desecho metabólico (urea, creatinina, etc.) hacia los órganos excretores como los riñones y los pulmones. |
| Defensiva | Los leucocitos y los anticuerpos plasmáticos protegen contra microorganismos invasores y toxinas. |
| Regulación térmica | Transporta el calor producido en órganos profundos hacia la piel y los pulmones para su disipación, manteniendo la temperatura corporal uniforme. |
| Hormonal | Distribuye las hormonas desde los órganos que las producen hasta sus órganos diana, permitiendo la comunicación química a distancia. |
| Hemostática | A través de las plaquetas y los factores de coagulación, detiene las hemorragias cuando un vaso es dañado. |
| Equilibrio ácido-base | Gracias a sus eficientes sistemas tampones, mantiene el pH en valores constantes y compatibles con la vida. |
4. Composición de la sangre
La sangre tiene dos grandes compartimentos: el plasma (la porción líquida) y los elementos formes (las células y fragmentos celulares que viajan suspendidos en él). Cuando ves una muestra de sangre centrifugada, el plasma queda arriba —de color ámbar— y los elementos formes se depositan en el fondo como una masa de color rojo intenso.
4.1. El plasma sanguíneo
El plasma constituye el 55% de la sangre total y representa el 5% del peso corporal. Su color es amarillo ámbar y es la porción líquida del líquido extracelular.
Está compuesto por cerca de un 91,5% de agua y un 8,5% de solutos. De esos solutos, la mayoría (7%) son proteínas plasmáticas. Veamos las más importantes:
• Albúmina (54%) — Es la proteína más abundante del plasma. Su rol principal es mantener la presión coloidosmótica u oncótica, es decir, retener agua dentro de los vasos y evitar que se acumule en los tejidos (edemas). También transporta hormonas esteroideas.
• Globulinas (38%) — A este grupo pertenecen los anticuerpos o inmunoglobulinas, que combaten virus como el del sarampión, la hepatitis y la polio. Las globulinas alfa y beta transportan hierro, grasas y vitaminas liposolubles.
• Fibrinógeno (7%) — Es el precursor inactivo del coágulo de fibrina. Cuando hay una lesión vascular, el fibrinógeno se transforma en fibrina y forma la red que sella la herida.
El plasma también contiene productos de desecho como la urea, el ácido úrico, la creatinina, el amoníaco y la bilirrubina; nutrientes, vitaminas, enzimas, hormonas, gases disueltos y electrólitos.
4.2. Suero, plasma y hematócrito
Aquí viene una distinción que confunde a muchos: ¿cuál es la diferencia entre plasma y suero? Te lo explico con un experimento sencillo.
Si extraes sangre venosa y la dejas en un tubo sin nada, la sangre se coagula y libera un líquido sobrenadante: ese es el suero. Pero si añades un anticoagulante como la heparina, la sangre no coagula y el líquido sobrenadante se llama plasma. Por tanto, la diferencia es simple: el suero es plasma sin fibrinógeno ni otras proteínas coagulantes.
Es el porcentaje de eritrocitos en un volumen dado de sangre. Se obtiene centrifugando la muestra: los eritrocitos se depositan al fondo (44%), luego aparece una delgada capa blanca de leucocitos y plaquetas (1%), y el plasma ocupa la parte superior (55%).
Valores normales: Mujeres: 38–46% (promedio 42%) · Varones: 40–52% (promedio 45%). Un hematócrito del 20% indica una anemia severa.
4.3. La hematopoyesis
La hematopoyesis es el proceso de formación de los elementos formes de la sangre: eritrocitos, leucocitos y plaquetas. Durante la vida intrauterina, este proceso pasa por tres períodos:
- Período mesoblástico (semanas 16-19 de gestación): Se origina en el saco vitelino, donde aparecen los primeros hemocitoblastos o células sanguíneas primitivas. Se extiende hasta la décima semana.
- Período hepático (desde la quinta semana fetal): El hígado asume el rol principal de la semana 3 a la 6 de vida fetal. También participan el bazo, el timo y los ganglios linfáticos.
- Período medular u óseo (desde el cuarto-quinto mes fetal): La médula ósea toma el control. A partir del sexto mes es el sitio principal y, después del nacimiento, es el único lugar donde se produce la hematopoyesis.
Después de los veinte años, la hematopoyesis activa se concentra en las vértebras, esternón, costillas, cráneo, cintura escapular y epífisis proximal del húmero y fémur.
5. Los glóbulos rojos o eritrocitos
Los eritrocitos (también llamados hematíes o rubrocitos) son las células más abundantes de la sangre. Tienen una forma característica: visto de perfil es un disco bicóncavo y de frente es discoidal. Miden 7,5 μm de diámetro y 2 μm de espesor. Esa forma bicóncava no es un capricho de la naturaleza: aumenta la superficie de captación de gases y hace al eritrocito extremadamente flexible para que pueda deformarse al pasar por los capilares más estrechos.
Un varón sano tiene cerca de 5 000 000 de eritrocitos por mm³ y una mujer sana, aproximadamente 4 500 000. La diferencia se debe a la testosterona, que estimula la producción de eritrocitos. En los pobladores andinos se observa una policitemia fisiológica (hasta 6 000 000/mm³), una adaptación a la hipoxia de altura.
5.1. La hemoglobina
El eritrocito carece de núcleo y organelas, y su citoplasma está dominado por un pigmento extraordinario: la hemoglobina. Ocupa el 33,3% del volumen del hematíe y le da el color rojo a la sangre.
Estructuralmente, la hemoglobina es una proteína conjugada de peso molecular 64 500 formada por cuatro subunidades. Cada una tiene una cadena polipeptídica (globina) y un grupo prostético HEM. En el grupo HEM hay un átomo de hierro en forma de ion ferroso (Fe²⁺) que se une reversiblemente a una molécula de O₂. Así, cada molécula de hemoglobina puede transportar hasta cuatro moléculas de oxígeno.
HbA₁ — Hemoglobina adulta principal (97%). HbA₂ — 2% en el adulto. HbF (fetal) — Posee mayor afinidad por el O₂ que la adulta, lo que permite al feto obtener O₂ de la circulación materna a través de la placenta. Representa el 100% en el feto y baja al 1% hacia el octavo mes de vida.
⚠️ Cuando ciertos fármacos u oxidantes transforman el Fe²⁺ en Fe³⁺, se forma metahemoglobina, que no puede transportar O₂.
Varones: 14–16 g/dL · Mujeres: 12–14 g/dL
El monóxido de carbono (CO) puede unirse a la hemoglobina con una afinidad 200 veces mayor que el O₂, formando carboxihemoglobina (HbCO), un compuesto que bloquea el transporte de oxígeno y puede causar la muerte por asfixia.
5.2. Eritropoyesis
La eritropoyesis es la formación de eritrocitos. Ocurre en la médula ósea roja y dura aproximadamente 7 días. Su principal hormona reguladora es la eritropoyetina, producida en un 80–90% por los riñones. Cuando hay hipoxia tisular (falta de O₂ en los tejidos), los riñones liberan eritropoyetina, que estimula la producción de más glóbulos rojos.
El glóbulo rojo pasa por los siguientes estadios antes de madurar: proeritroblasto → eritroblasto basófilo → eritroblasto policromatófilo → eritroblasto ortocromático → reticulocito → eritrocito. Los reticulocitos pasan de la médula a la sangre, donde en 24 horas terminan de madurar.
Para fabricar eritrocitos, el organismo necesita: hierro (para la hemoglobina), vitamina B₁₂ y ácido fólico (para la síntesis de ADN), vitamina B₆ (para el grupo HEM) y aminoácidos, vitamina C, cobre, manganeso, cobalto y zinc.
5.3. Hemocateresis: el reciclaje del glóbulo rojo
La hemocateresis es la destrucción fisiológica de los eritrocitos, que sucede después de su ciclo de vida de 120 días. Como los eritrocitos no tienen núcleo ni organelas, no pueden reparar sus propios componentes dañados. Con el tiempo, su membrana se vuelve frágil y los macrófagos del bazo, hígado y médula ósea los fagocitan.
6. Los glóbulos blancos o leucocitos
Los leucocitos son las células de defensa del organismo. Son incoloros vistos aisladamente, tienen forma esférica y —a diferencia de los eritrocitos— poseen núcleo. Su diámetro varía de 8 a 20 μm. En condiciones normales hay entre 5 000 y 10 000 leucocitos por mm³.
Leucocitosis — Aumento del número de leucocitos. Ocurre en infecciones locales o generalizadas (apendicitis, neumonía, etc.).
Leucopenia — Disminución del número de leucocitos. Se presenta en algunas infecciones bacterianas como la fiebre tifoidea o la fiebre de Malta.
Los leucocitos pueden salir de los capilares sanguíneos gracias a la diapédesis (se "cuelan" entre las células endoteliales), se desplazan por los tejidos mediante movimiento ameboide, son atraídos hacia los focos infecciosos por quimiotaxis, y eliminan patógenos mediante fagocitosis y digestión enzimática.
6.1. Granulocitos
Son leucocitos con gránulos específicos en el citoplasma y núcleo segmentado (por eso también se llaman polimorfonucleares). Hay tres tipos:
A. Neutrófilos (50–70% de los leucocitos)
Miden 10–12 μm y tienen un núcleo con 2 a 5 lóbulos unidos por puentes de cromatina. Las células jóvenes (abastonadas) tienen el núcleo sin segmentar, en forma de cayado. Los neutrófilos permanecen 4–8 horas en sangre y luego migran a los tejidos, donde fagocitan principalmente bacterias: son la primera línea de defensa celular contra los microorganismos invasores.
B. Eosinófilos (1–4% de los leucocitos)
Miden 10–15 μm con un núcleo bilobulado (en forma de audífono) y gránulos grandes de color naranja. Son especialmente eficaces contra parásitos (gusanos helmintos). También intervienen en las reacciones alérgicas liberando histaminasa. Un recuento elevado de eosinófilos (eosinofilia) sugiere alergia o parasitosis.
C. Basófilos (0–1% de los leucocitos)
Son los leucocitos menos numerosos. Miden 10–12 μm y sus grandes gránulos de color azul oscuro contienen heparina, histamina y leucotrienos. La histamina produce vasodilatación y aumenta la permeabilidad vascular (los síntomas típicos de una reacción alérgica). Los leucotrienos provocan efectos similares pero más lentos y sostenidos. En personas con hipersensibilidad grave, una exposición masiva al alérgeno puede desencadenar un shock anafiláctico, situación que pone en peligro la vida.
6.2. Agranulocitos
Carecen de granulaciones específicas en el citoplasma. Son de dos tipos:
A. Monocitos (4–8%)
Son los leucocitos más grandes en un frotis sanguíneo: 12–20 μm. Su núcleo tiene forma arriñonada. Permanecen en sangre unos tres días y luego salen al tejido conectivo, donde maduran y se convierten en macrófagos (histiocitos). Los macrófagos son fagocitos potentísimos y, además, actúan como células presentadoras de antígenos, activando a los linfocitos para desencadenar una respuesta inmune específica.
B. Linfocitos (25–35%)
Están íntimamente ligados al sistema inmunitario. Se clasifican funcionalmente en tres tipos:
- Linfocito B (10–15%): Se origina y madura en la médula ósea roja. Al contactar un antígeno (sustancia extraña), se transforma en célula plasmática, que fabrica anticuerpos. Protagonista de la inmunidad humoral.
- Linfocito T (80–90%): Se origina en la médula ósea y madura en el timo. Interviene en la inmunidad celular. Existen subtipos: colaborador (Th), supresor (Ts) y citotóxico. En la infección por VIH, se destruyen los linfocitos T colaboradores, lo que deja al organismo sin defensa frente a infecciones oportunistas.
- Linfocito NK (5–10%): Células "asesinas naturales" que atacan directamente células tumorales y son la primera barrera contra las infecciones virales, antes de que se active la respuesta específica.
Fórmula leucocitaria
7. Las plaquetas o trombocitos
Las plaquetas no son células completas: son fragmentos del citoplasma de unas células gigantes de la médula ósea llamadas megacariocitos. Cada megacariocito produce aproximadamente 3 000 plaquetas. Tienen forma discoidal, miden 2–3 μm y viven entre 8 y 12 días, siendo destruidas después principalmente en el bazo y el hígado.
En sangre normal hay entre 200 000 y 400 000 plaquetas por mm³. Un aumento se llama trombocitosis y una disminución, trombocitopenia (que produce fragilidad capilar y tendencia a sangrar).
Debajo de la membrana hay un anillo de microtúbulos que mantiene su forma discoidal en reposo. El citoplasma tiene dos zonas: el hialómero (periférico, claro) y el granulómero (central, denso), que contiene gránulos α (fibrinógeno, factor de Von Willebrand, PDGF), gránulos densos δ (ADP, ATP, serotonina, Ca²⁺) y lisosomas.
Las plaquetas tienen dos propiedades clave: la adhesibilidad (se pegan al vaso lesionado) y la agregabilidad (se acumulan entre sí para formar el tapón hemostático). Sus funciones incluyen la vasoconstricción (mediante serotonina), la formación del tapón plaquetario (trombo blanco), la protección del endotelio vascular y la retracción del coágulo mediante la trombostenina.
8. Hemostasia: cómo se detiene una hemorragia
La hemostasia es la serie de eventos que detienen el sangrado cuando un vaso sanguíneo es dañado o seccionado. Para que la vida sea posible, esta respuesta debe ser rápida y localizada, evitando que el coágulo se extienda a zonas sanas. Consta de cuatro fases:
Fase 1: Vascular
Ocurre 1–3 segundos después de la lesión. Consiste en una vasoconstricción inmediata del vaso dañado, que reduce la luz del vaso y disminuye el flujo de sangre. Es desencadenada por la serotonina y el tromboxano A₂ liberados por las plaquetas, además de reflejos nerviosos del dolor.
Fase 2: Plaquetaria
Dura entre 3 y 10 segundos y culmina en la formación del tapón plaquetario, un sello provisional. Tiene tres etapas:
- Adherencia plaquetaria: Las plaquetas se fijan al colágeno expuesto del vaso lesionado y se activan.
- Activación plaquetaria: Las plaquetas activadas liberan el contenido de sus gránulos (ADP, serotonina, tromboxano A₂, etc.).
- Agregación plaquetaria: El ADP liberado aumenta la viscosidad de las plaquetas circundantes, que se acumulan sobre las primeras hasta formar el tapón.
Fase 3: Coagulación
Dura 1–3 minutos y produce el coágulo definitivo de fibrina. El mecanismo consiste en convertir el fibrinógeno (proteína soluble) en fibrina (insoluble), que forma una red donde quedan atrapados eritrocitos y plaquetas, reforzando el tapón.
Son proteínas plasmáticas (proenzimas y procofactores) que, junto al ion Ca²⁺ (Factor IV), circulan inactivas. Se activan en cascada:
| Factor | Nombre |
|---|---|
| I | Fibrinógeno |
| II | Protrombina |
| III | Factor tisular (tromboplastina tisular) |
| IV | Calcio (Ca²⁺) |
| V | Proacelerina |
| VII | Proconvertina |
| VIII | Factor antihemofílico A |
| IX | Factor antihemofílico B (factor de Christmas) |
| X | Factor de Stuart-Power |
| XI | Factor antihemofílico C |
| XII | Factor de Hageman (factor de contacto) |
| XIII | Factor estabilizador de la fibrina (fibrinasa) |
Los factores II, VII, IX y X necesitan vitamina K para su síntesis en el hígado. Por eso los anticoagulantes tipo warfarina bloquean la vitamina K.
La coagulación sigue tres fases internas:
- 1ª fase: Formación del activador de protrombina. Puede ocurrir por la vía extrínseca (la lesión tisular libera el factor III, que activa el factor VII y luego el X) o la vía intrínseca (el contacto de la sangre con el colágeno expuesto activa el factor XII, que activa en cascada los factores XI, IX, VIII y finalmente el X). Ambas convergen en el factor X activado, que con el factor V forma el activador de protrombina.
- 2ª fase: El activador de protrombina convierte la protrombina → trombina.
- 3ª fase: La trombina convierte el fibrinógeno → fibrina y activa el factor XIII, que estabiliza la red de fibrina.
Fase 4: Fibrinólisis
Una vez cumplido su propósito, el coágulo debe ser disuelto para restaurar el flujo normal. La fibrinólisis es ese proceso. El coágulo incorpora una enzima inactiva llamada plasminógeno. Sustancias como la trombina, el factor XII activado y el activador tisular del plasminógeno (t-PA) —producido por el endotelio vascular— convierten el plasminógeno en plasmina (fibrinolisina), una enzima que digiere los hilos de fibrina y destruye el coágulo.
9. Grupos sanguíneos ABO y Rh
La membrana de los glóbulos rojos lleva marcadores moleculares llamados antígenos o aglutinógenos, determinados genéticamente. Según los antígenos que posea el eritrocito, se asigna el grupo sanguíneo. En el plasma, a su vez, circulan anticuerpos o aglutininas que no reaccionan con los propios antígenos del individuo (hacerlo sería una autodestrucción). Se han identificado más de 20 sistemas de grupos sanguíneos; los más importantes clínicamente son el ABO y el Rh.
9.1. Sistema ABO
Se basa en dos antígenos glucolipídicos: A y B.
| Grupo | Antígeno en eritrocito | Anticuerpo en plasma | Genotipo | Puede donar a | Puede recibir de |
|---|---|---|---|---|---|
| A | A | Anti-B | AO o AA | A, AB | A, O |
| B | B | Anti-A | BO o BB | B, AB | B, O |
| AB | A y B | Ninguno | AB | AB | A, B, AB, O |
| O | Ninguno | Anti-A y Anti-B | OO | A, B, AB, O | O |
Los grupos A y B se heredan como rasgos dominantes; el grupo O es recesivo. Las personas con grupo AB son receptores universales (no tienen anticuerpos anti-A ni anti-B). Las personas con grupo O son donantes universales (sus eritrocitos no tienen antígenos A ni B). En la práctica, se hacen pruebas cruzadas adicionales porque existen otros antígenos menores que también pueden causar reacciones transfusionales.
Si una persona de grupo A recibe sangre de grupo B, los anticuerpos anti-B del receptor atacan los eritrocitos del donante, causando hemólisis (destrucción masiva de glóbulos rojos). Esto puede provocar insuficiencia renal aguda y resultar fatal. Por eso la compatibilidad sanguínea es literalmente una cuestión de vida o muerte.
9.2. Sistema Rh
El nombre viene del mono Macacus rhesus, en el que fue descubierto este sistema. Se basa en varios antígenos, siendo el más importante el antígeno D. Si tienes el antígeno D en tus eritrocitos, eres Rh positivo (Rh⁺); si no lo tienes, eres Rh negativo (Rh⁻).
A diferencia del sistema ABO, el plasma normalmente no contiene anticuerpos anti-Rh. Sin embargo, si una persona Rh⁻ recibe sangre Rh⁺, su sistema inmune aprende a fabricar anticuerpos anti-D. En una segunda transfusión Rh⁺, esos anticuerpos desencadenan una hemólisis grave que puede provocar insuficiencia renal y la muerte.
Eritroblastosis fetal (anemia hemolítica del recién nacido)
Es la consecuencia más dramática del sistema Rh. Ocurre cuando una madre Rh⁻ lleva un feto Rh⁺. En el primer parto, algo de sangre fetal pasa a la circulación materna y la madre fabrica anticuerpos anti-D. En un segundo embarazo Rh⁺, esos anticuerpos cruzan la placenta y destruyen los glóbulos rojos del feto, causando una anemia grave o incluso la muerte fetal.
Actualmente esto se previene administrando a todas las madres Rh⁻ una inyección de gammaglobulina anti-Rh justo después del parto o de un aborto, lo cual neutraliza los antígenos Rh fetales antes de que la madre pueda sensibilizarse.
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- Guyton, A. C., & Hall, J. E. (2021). Tratado de fisiología médica (14.ª ed.). Elsevier.
- Gartner, L. P., & Hiatt, J. L. (2015). Histología: texto y atlas (3.ª ed.). McGraw-Hill Interamericana.
- Tortora, G. J., & Derrickson, B. (2018). Principios de anatomía y fisiología (15.ª ed.). Editorial Médica Panamericana.
- Velásquez García, J. (2016). Fisiología de la sangre y del sistema inmunológico. Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
- Kierszenbaum, A. L., & Tres, L. L. (2016). Histología y biología celular: introducción a la anatomía patológica (4.ª ed.). Elsevier.